lunes, 18 de julio de 2016

¿PORQUE EL GOBIERNO QUIERE QUE GASTEMOS ?

El plan de la élite para
generar inflación
Los gobiernos de los países desarrollados están desesperados por generar inflación. Hoy te cuento por qué y cómo planean hacerlo. Además te cuento la mejor inversión a hacer en este contexto.
La economía está luchando contra fuertes vientos deflacionarios, haciendo que la meta de la Fed de producir inflación sea más urgente. La Fed ha fracasado en producir inflación durante más de siete años con tipos de interés cero, QE1, QE2 y QE3. Ahora el dólar ha subido tras el Brexit, haciendo aún más remotas las metas de inflación de la Fed.

El Banco Central Europeo ha fracasado, el Banco de Japón también y China está fracasando igual que el resto. Cada trimestre que pasa, se acerca el apocalipsis para las élites globales. Y necesitan inflación porque esa es la única manera de escapar del problema de la deuda soberana.

Si la deuda está creciendo a 3% o 4% cada año, por ejemplo, mientras la economía sólo está creciendo al 2% por año, uno no está saliendo de su deuda. La deuda está creciendo más rápido que la economía. Eso nos coloca en el camino de Grecia y nos llevará a la quiebra. Por eso las élites monetarias están desesperadas por generar inflación.

La pregunta para estas élites es: ¿De dónde vendrá la inflación? La respuesta llega en dos partes.

La primera parte es tener precios de oro más altos. Las élites monetarias están buscando subir el precio del oro para generar inflación. La idea es que los bancos centrales, ya sea la Fed o los mercados emergentes, suban el precio del oro. La idea existe hace bastante pero ahora estas élites la están discutiendo públicamente. Esto nunca había pasado.

Un precio del oro más alto también subirá los precios de la economía en general, dándole a la Fed su preciosa inflación. Esa es la primera parte de la respuesta.

La segunda parte se llama dinero helicóptero.

Probablemente hayas escuchado algo al respecto. Se parece a un helicóptero tirando dinero en las calles. Todos cogen el dinero, corren hacia un Walmart y se van de compras. Todo ese gasto extra lleva a la inflación. Así no funciona literalmente el proceso pero la idea es la misma.

Déjame explicar técnicamente cómo funciona el dinero helicóptero. Es una combinación de políticas monetarias y fiscales. El dinero helicóptero equivale a un gasto directo del gobierno para estimular la economía. La idea es forzar el gasto dado que el sector privado no lo está haciendo. ¿Quién hace ese gasto? El gobierno. El banco central controla la emisión de dinero pero no puede controlar el gasto del gobierno. Eso tiene que hacerlo el Congreso.

Con dinero helicóptero, el Congreso gasta el dinero. Cubre el déficit con más préstamos y la Fed emite el dinero para cubrir ese endeudamiento. Es esencialmente monetizar la deuda.

La idea es simple. Cuando el gobierno gasta, la economía vuelve a moverse. Según la prescripción, ni siquiera importa en qué gastan ese dinero. El punto es: si la gente no gasta, el gobierno lo hace. Cuando el gobierno gasta y genera déficit, eventualmente se producirá inflación.

Está política puede ser rastreada hasta la Gran Depresión y John Maynard Keynes. Él argumentaba que el gasto del gobierno podría sacar a la economía de la depresión. Es Keynesianismo 101.

Tuvimos una muestra de esto el último diciembre cuando Paul Ryan impulsó una ley de "reconciliación fiscal" en la Casa de los Representantes. Rompió el techo que tenía el presupuesto desde 2011. El Senado la aprobó y, naturalmente, Obama la firmó. Todos se reunieron en Washington.

Los políticos aman gastar dinero en un año electoral. A los demócratas les gusta gastarlo en organizaciones comunitarias, gremios docentes y programas sociales. A los republicanos en defensa nacional. Todos obtienen algo. Pueden construir seis aviones nuevos, ofrecer casas, salud y vivienda gratis.

Después el supuesto multiplicador Keynesiano entra para aumentar el gasto del consumidor. Éste dice que si el gobierno gasta dinero para contratar gente para la construcción una autopista, por ejemplo, lo gastarán yendo a cenar, al cine, comprando vehículos nuevos, de vacaciones, etc. Y aquellos que ganan ese dinero lo gastarán en otras cosas. Es un círculo virtuoso.

Este es el supuesto efecto multiplicador keynesiano, en el que cada dólar de deuda genera dólares adicionales de actividad económica. Pero el multiplicador podría no ser tan efectivo como sospechan las élites. En una economía saturada de deuda como la nuestra, el multiplicador ya no tiene efectividad.

La nueva deuda ya no produce beneficios económicos. Y hay evidencias que sugieren que actualmente el efecto multiplicador es cero o incluso negativo.

Pero este pensamiento Keynesiano sigue de moda entre las élites. La ley de presupuesto fue la punta del iceberg. El plan ahora es tener déficits fiscales mucho mayores. ¿Cómo va a cubrir el Congreso este déficit? El Tesoro de Estados Unidos pedirá dinero prestado. ¿Quién le va a prestar dinero al Tesoro? Simple. La Fed imprimirá el dinero y comprará los bonos. Eso nos trae de vuelta a la impresión de dinero.

Eso significa, en el análisis final, que el dinero helicóptero es la receta para la inflación.

Ese plan es una posibilidad. Las élites lo están discutiendo. Está avanzando gracias a las grandes mentes que trabajan para los grandes think tanks, dirigidos por George Soros y la élite financiera. Sabemos quiénes son. Sólo hay que seguirlos y ver qué hacen.

Pero estas élites van más allá de la etapa de pedir dinero helicóptero. Eso ya se ha decidido. Ahora están debatiendo en qué deberían gastar ese dinero. Están buscando la mejor manera de tranquilizar al público. Es decir, mentirle, sobre lo que en realidad están haciendo.

En conclusión, el dinero helicóptero está llegando. Creo que la inflación también. Tal vez no pase de la noche a la mañana, pero los gobiernos lo conseguirán si están lo suficientemente decididos.

La deflación ha tenido el control de muchas maneras, desde la crisis del 2008. Y una vez que la inflación llegue, no puede volver a meterse en la botella fácilmente.

Piense en las fuerzas de deflación e inflación como dos equipos luchando en una guerra. Eventualmente, un lado gana. Si las élites ganan la batalla contra la deflación, tendrán más inflación de la que esperan. Tal vez mucho más. Este es uno de los shocks que los inversores tienen que vigilar.

Esta política ha llegado más pronto de lo que se creía. Ahora es el momento de comprar oro.

Atentamente,

Jim Rickards